El apoyo del grupo: Comenzar el verano
Los grupos participantes de Camino Adelante tienen dos fechas anuales muy significativas para encontrarse y compartir de manera muy especial: uno es el Encuentro de Navidad y otro el Encuentro de Verano. Para uno y otro, desde Vida y pérdida diseñamos diferentes actividades en las que se ponen de manifiesto la vinculación entre todos y el bienestar que produce sentirse acompañado por el grupo.
Debido a la pandemia, y siguiendo el protocolo sanitario, este año hemos dividido el Encuentro de Verano en dos reuniones con diferentes actividades: un encuentro virtual por zoom donde participaron 23 personas el pasado 12 de junio y un encuentro presencial al aire libre en Rascafría el 3 de julio, agrupándose 17 personas.
Para la sesión por zoom planteamos a las familias una tarea en la que debían abordar aquello que ha sido de ayuda en su proceso de duelo. Según las características personarles, su vivencia y situación, descubrimos un amplio abanico de recursos que cada uno ha puesto en marcha en el proceso de volver a vivir tras la muerte de un hijo o hija. Compartimos que estas herramientas van desde lo que surge del interior de uno mismo, hasta lo que sale de la situación personal y social que le acompaña. Y se recurre a ellas con el ánimo de aliviar el dolor y de integrar lo vivido.
En el grupo se habló del beneficio de caminar, hacer ejercicio, el contacto con la naturaleza, viajar, leer, crear manualidades, mirar fotos, hacer un álbum especial, escribir anécdotas o vivencias significativas para cada cual. Muchas formas de sobrellevar lo vivido abiertas desde cada uno. Todas ellas actividades que ayudan, unas para evadirse y otras para conectar con el recuerdo e integrarlo en la vida. En todo lo compartido y reflexionado juntos, quedó muy presente el esfuerzo que se ha realizado a lo largo de este tiempo, al apostar por la vida y el amor como fortaleza principal en esta experiencia tan dolorosa.
El día 3 de julio pudimos volver a sentirnos cerca físicamente en el encuentro que organizamos en Rascafría, un momento especial para todos después de tanto tiempo compartiendo a través de las pantallas. Formar un círculo entre todos y compartir rodeados de la naturaleza de la sierra de Guadarrama, cerca del río Angostura, fue muy importante y ayudó a conectar con todo aquello que une a los grupos: la vida de sus hijos e hijas.
En este paseo al aire libre propusimos una tarea para guiar la jornada teniendo en cuenta este tiempo de verano, que nos posibilita darnos más tiempo para nosotros mismos. Esta actividad profundizaba en el recuerdo y proponía pensar en todo aquello que cada uno quiere tener presente sobre lo aprendido con sus hijos e hijas. Todos coincidieron, en la capacidad de amar que les traslada la vida de todos ellos.
Las circunstancias de cada madre o padre no han sido nada fáciles y su tesón es proporcional a todo lo aprendido en cada una de las situaciones vividas. Nadie espera tener que aprender así, a golpe de dolor, pero cuando uno sufre este desgarro, la actitud que toma es lo que le ayuda o no a afrontar el dolor de cada día. Para todo ello hace falta tiempo y mucho trabajo de uno mismo. No es una tarea fácil, pero proporciona confianza en el proceso, la esperanza de ver a otros en diferentes momentos de su duelo.
En Vida y pérdida sabemos que estar acompañado y compartir el duelo en grupo, ayuda enormemente y nuestro objetivo es proporcionar este apoyo a los padres y madres de Camino Adelante. Si crees que podemos ayudarte no dudes en escribirnos a través de este link y te informaremos sin ningún compromiso.