La infancia ante el duelo (III): en la escuela

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Nuestra sociedad es tanatofóbica, por lo que no se contempla la educación en la muerte. Si no hablamos de la muerte entre los adultos, menos aún se trata con los niños o las niñas. Sin embargo, es una de las mayores certezas del ser humano, nos planteamos qué importante sería que desde pequeños nos ayudaran a integrar que la muerte forma parte de la vida.

Los centros educativos, al igual que en otros entornos clave de nuestra sociedad, no cuentan con la preparación de su equipo docente para abordar situaciones difíciles como un proceso de enfermedad grave con riesgo de muerte o el duelo infantil en alguno de los alumnos. Estas situaciones se hacen patentes cuando vivimos el acompañamiento de menores ante la pérdida de un hermano, padre, madre, compañero de colegio o de un amigo del barrio.

La infancia es el momento vital donde más aprendizajes incorporamos y donde se dan grandes cambios tanto físicos como psicológicos, con un desarrollo continuo de personas que se incorporan al mundo. Dentro de esta etapa, la mayor parte del tiempo los niños y las niñas lo pasan en la escuela, por lo que resulta evidente la importancia que para ellos tiene el centro, sus referentes educativos y compañeros. Este nos confirma la necesidad de acoger cualquier dificultad que pueda estar viviendo un menor en este entorno de confianza y socialización.

Cuando se vive una circunstancia familiar difícil, entre las que se encuentra cualquier tipo de pérdida como la separación de sus padres, el traslado de colegio o un cambio de ciudad, y especialmente, la muerte de una persona significativa para ellos, los niños y las niñas viven un período de aceptación y adaptación a esta circunstancia y por ello, van a mostrar reacciones emocionales intensas y cambios en su conducta.

En entradas de nuestro blog hemos hablado sobre las diferentes etapas en el duelo infantil , sobre cómo comunicar noticias difíciles algunos y recursos para acompañar al menor. Hoy ofrecemos recursos para tratar el duelo infantil en las escuelas.

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Hay dos momentos importantes en los que podemos trabajar con los menores en el colegio: anterior a una pérdida de forma preventiva con educación emocional y en el momento en que ocurre la pérdida.

Para la prevención y educación emocional, sería aconsejable abordar aspectos educativos como:

  • Entrenar en la identificación de emociones para ayudar al menor a adquirir habilidades que faciliten la expresión de lo que siente.

  • Desarrollar su empatía enseñando a ponerse en el lugar del otro, hablando de los diferentes momentos que viven los compañeros.

  • Fomentar el apoyo entre ellos y la comprensión, así como animar a pedir lo que uno necesita cuando tiene una dificultad.

  • Dedicar tiempo para hablar de la muerte a lo largo de las etapas educativas. Más allá de los valores espirituales de los centros, es positivo compartir las propias vivencias de los menores y la realidad de que todos moriremos como parte de la naturaleza humana.

Algunas ideas para acompañar cuando acontece la pérdida serían:

  • Dar un tiempo y espacio de acogida a lo ocurrido. Es importante que desde el colegio se proporcione un abordaje de la situación que vive la familia con una comunicación entre el tutor o tutora, el padre o la madre.

  • El centro debería ser proactivo ante el dolor de la familia ya que estará desbordada. Puede darse que uno de los padres esté en duelo por la de su cónyuge, o los dos, por la pérdida de un hijo o hija. Es importante que el colegio tome la iniciativa para crear este espacio de comunicación y apoyo en el duelo del menor.

  • Es esencial adelantarse a los acontecimientos compartidos en clase o a las fechas destacadas: como puede ser la llegada del día del padre o de la madre, si ha muerto uno de ellos o la propia Navidad o fiesta de fin de curso si la muerte ha ocurrido en ese tiempo.

  • Hacer un seguimiento continuado para acompañar de forma coordinada en todo aquello que sea significativo para el menor, desde su respuesta emocional, comportamental o de apoyo social que necesite.

  • Observar al niño o la niña con más atención ofreciéndole el espacio que necesita para hablar de lo ocurrido sin forzar, de forma individual o grupal, según sean las necesidades del menor.

  • Dar más tiempo al juego o dibujo libre, pues son las válvulas de mayor expresión del niño o la niña.

  • Proponer alguna actividad o ritual conjunto para que el menor comparta con sus compañeros lo ocurrido. Previamente es imprescindible preparar con el niño o la niña lo que quiera transmitir y recibir de sus compañeros.

  • Si la pérdida ha sido de algún compañero de clase, será imprescindible hablar de lo ocurrido con todo el grupo, realizando alguna actividad conjunta en homenaje para compartir el dolor por la pérdida de su amigo o amiga.

Algunos recursos de apoyo:

Libros para adultos:

  • “Los niños y la muerte” - Elisabeth Kübler-Ross

  • El duelo y los niños ” - Consuelo Santamaría

 Lecturas de libros y cuentos:

  • “Yo siempre te querré” - Hans Wilhelm. - A partir de 2 años.

  • “Soy la muerte” - Elisabeth Helland Larsen - A partir de 5 años.

  • “Para siempre” - Camino García - A partir de los 6/8 años.

 Películas para cinefórum:

  • “Up”, “Coco”, “Del revés” (para adultos, niños y adolescentes)

  • “La casa de mi vida”, “Bajo la misma estrella” (para adolescentes, jóvenes y adultos)

  • "Belleza oculta" (para adultos, adolescentes y jóvenes)

En Vida y pérdida ofrecemos apoyo a los centros escolares para acompañar en situaciones difíciles y asesorar al equipo educativo ante el duelo en la infancia. Podéis solicitar dicho apoyo a través de nuestro contacto .