Despedirnos de nuestro ser querido
Llevamos un año y medio desde que la pandemia del Covid-19 asola el mundo. En España la enfermedad se ha cobrado ya más de 100.000 personas, según el INE. En este tiempo hemos sentido la muerte más cerca: hemos conocido de forma directa pérdidas de un familiar muy querido, amigo o. La pandemia nos pone sobre aviso de que la muerte puede llegar en cualquier momento y nos hace pensar en cómo nos gustaría decir adiós a nuestro ser querido.
El acompañamiento en la muerte y la despedida ayudan a aceptar lo que está ocurriendo y a reducir el posible sentimiento de impotencia, de culpa o abandono de nuestro familiar. Desde Vida y pérdida hemos atendido a personas que no han tenido la oportunidad de estar cerca de su ser querido cuando éste ha muerto de forma inesperada y sabemos que esto les acompaña de manera intensa en su proceso de duelo. Hace tiempo que se viene promoviendo favorecer un espacio para mitigar esta experiencia tan dolorosa, ya que estar presente en ese momento ayuda a aceptar el hecho de la muerte y disminuir la sensación de irrealidad que surge ante el impacto precipitado de una muerte sin anunciar.
La situación de pandemia nos ha obligado a estar en aislamiento en los primeros meses de 2020 y la despedida que conocíamos hasta ahora, ha sido imposible para muchas familias. La situación ha sido de desvalimiento, cayendo este peso en la vocación y humanidad del personal sanitario. En estos meses aprendimos a despedirnos de nuestro ser querido con cartas que leían, con palabras por teléfono o video llamada, surgieron iniciativas solidarias para acercar tablets o dispositivos a las residencias y las Ucis de hospital, todo encaminado a paliar la soledad del enfermo y la impotencia de la familia al no estar cerca. Es fundamental tener la ocasión de decirle lo que le queremos, esto aliviará a todos: paciente, familia y personal sanitario.
Tras esos meses, en mayo de 2020, desde Vida y pérdida lanzamos Abrazos en el aire , un video que tenía como fin acompañar y recoger a todas estas familias en duelo, alrededor de 50.000 hasta ese momento.
Estamos ya en la cuarta ola y con todas ellas se ha ido aprendiendo a pailar la ausencia total de despedidas de los primeros meses, pero todavía hay mucho que hacer para aliviar la distancia previa a la muerte. La información dada a la familia a través del contacto directo con el equipo es un ejemplo y aunque se ha mejorado mucho, sigue habiendo necesidad de información y de una persona de referencia a la que preguntar. La planta de Covid es un entorno de riesgo en el que no se permiten visitas salvo cuando la situación del enfermo es muy grave y la expectativa de la sedación previa a la muerte es casi inminente. Puede ser un período de una semana en el que las familias necesitan de la cercanía telefónica con su ser querido, bien favorecido por la enfermería o por otros mediante la información permanente y ágil del estado del paciente.
Familiares de pacientes por Covid no dejan de referirse a la sensación de que se les “ha robado a su ser querido”. Mientras el paciente está grave y temiendo lo peor, la familia va haciendo un duelo diferido imaginando y pensando en la persona querida. Esta distancia física y emocional nos impide acompañar y cumplir sus últimas voluntades. Muy pocos allegados pueden asistir al tanatorio, entierro y/o funeral. Para paliar esta situación se ha creado la modalidad online pudiéndose seguir en streaming diferentes actos por redes sociales o videoconferencia. Esto permite a todos los allegados darse apoyo mutuo, cariño en el último adiós a su ser querido y poder empezar el camino del duelo, aunque el contacto físico sigue siendo necesario.
Y, qué podemos hacer nosotros como familiares ¿Cómo decir adiós a nuestro ser querido cuando no hemos podido estar con él?
Las decisiones que tomamos son las que podemos en función de las alternativas que nos ofrecen la situación. Y serán los mejores para nuestro familiar, para nosotros mismos y nuestro entorno en riesgo de contagio. Es casi inevitable que surja la culpa, que aumenta más dolor. No es lo que desearíamos, son las circunstancias las que nos obligan. Podemos dejar que este sentimiento se muestre y tratar de expresar las emociones en cuanto a su recuerdo y todo lo vivido con nuestro familiar:
Escribir una carta donde agradezcamos su vida dedicada a nosotros, el legado que deja a su familia, los valores que nos ha transmitido a lo largo de su existencia.
Acercarse a sentirle con alguna lectura que le gustara, con su música favorita o con la comida que le gusta.
Mirar sus imágenes con otros familiares cuando te acerques a su casa para ordenar o recoger sus cosas. Si ha sido tu padre o madre el fallecido, pasea por el barrio de tu infancia y hazlo solo o en compañía de algún hermano, si tienes.
Acercarse a sus últimos momentos y hablarlo. Compartir estos recuerdos con la enfermera o con el familiar que sí haya podido estar mínimamente en esa despedida cogiendo su mano.
Cuidarse y buscar alivio en la intimidad expresando a tu manera.
Tratar de desahogarte hablando de lo que te duele y lo que te hace sufrir, sin dejarlo oculto o “tapado”.
Compartir y abrirte a otros dejando salir el dolor con los que están cerca. Esto no puede producir más dolor y sí, desahogo.
Os animamos a ver el cortometraje “Si me pasara algo, os quiero” que ha ganado el Óscar por mejor corto de animación 2021. En él se muestra con gran sensibilidad lo que las despedidas y el compartir suponen ante la muerte de un ser querido.