Duelo gestacional y neonatal: un duelo diferente

Con el avance de la tecnología, ha habido cambios en todo lo que rodea a la concepción, el embarazo y el parto. Por ejemplo, las ecografías con imágenes cada vez más nítidas y reales, que ofrecen la posibilidad de conocer al bebé desde el principio del embarazo y toda la gestación. Esto permite saber precozmente si hay alguna dificultad en el desarrollo, lo cual ayuda a prevenir muchas situaciones que hace años eran incompatibles con la vida. Y, además, facilitan el apego de los progenitores con el hijo o hija que esperan. Con la noticia de un embarazo, e incluso antes, se empieza a sentir a este hijo o hija como uno más de la familia.

Cuando se produce un aborto o una muerte temprana, ésta tiende a ser una pérdida socialmente invisible, mientras que para los padres y madres significa la pérdida de un hijo o hija al que, con muchísimo dolor, no siempre llegan a conocer. Aquí es cuando aparece el duelo perinatal, aquel que surge de la pérdida del bebé durante el embarazo, el parto o los primeros días de vida. El 15 de octubre se conmemoró el Día Internacional del duelo gestacional y neonatal , un día especial donde la concienciación y sensibilización es muy necesaria, ya que es un duelo que todavía está muy silenciado en nuestra sociedad. En Vida y pérdida nos unimos a este día de recuerdo de todos aquellos bebes estrella, pues sabemos que para las familias es muy importante esta visibilidad.

Como decía Bowlby, psicólogo pionero en estudiar el apego, el duelo es el proceso psicológico que se pone en marcha debido a la pérdida de una persona querida, pero hay ciertos aspectos del duelo perinatal que lo diferencia de otros:

  • Por un lado, ocurre algo incongruente, se juntan el inicio y el final de la vida, el nacimiento y la muerte a la vez.

  • Suceden de forma inesperada y la mayoría de las veces muy acelerada, teniendo que tomar decisiones difíciles que generan un alto nivel de estrés y sufrimiento.

  • Los sentimientos de vacío son muy intensos en un momento de espera donde los planes eran otros totalmente distintos, quedando un hueco en la familia en el lugar que ocupaba ese bebé, casi sin poder conocerle se plantea una despedida que no siempre se llega a dar.

  • Los familiares muchas veces tampoco llegan a conocerle, lo cual crea más distancia con la realidad de la situación que viven los padres, sufren un aislamiento.

  • La sociedad no da espacio para este hijo o hija fallecido, produciendo mucho silencio y soledad.

Algo que dificulta el afrontar la pérdida es que no siempre se llegan a saber las causas que lo producen. Los progenitores sufren un inmenso dolor, siendo una vivencia desgarradora para la familia. Como cualquier otro duelo que se produce por un ser querido, necesita su espacio y tiempo. Es natural que sientan tristeza, rabia, culpa, miedo y otras emociones intensamente dolorosas.

En otras pérdidas que ocurren en la vida, existen muchas formas de vivir el afecto con la persona que muere: aparece en una foto, en un regalo, en un lugar donde solían ir o en cualquier tipo de recuerdo del tiempo vivido a su lado. Con la pérdida tan temprana se hace más difícil encontrar y sentir este afecto que ha quedado tan vacío, con un intenso futuro sin vivir. Esto hace muy necesario que los padres tengan la posibilidad de nombrar a ese bebé, visualizarlo y hacer los rituales de despedida o funerarios que deseen.

En el corazón de su madre y padre este bebé existeía, son padres, aunque no les haya dado tiempo de ejercer su función. Por esto, es importante un tiempo de reconstrucción y de aprender a vivir con su recuerdo. Una forma puede ser recopilar todo tipo de objetos que tengan algo de él, como: una ecografía, aquellas cosas compradas de ropa u otras cosas especiales, una foto si ha sido posible hacerla al nacer, la pinza del cordón, una huella… y guardarlo en una caja de los recuerdos.

En general la gente no sabe reaccionar delante de alguien que ha sufrido una pérdida de este tipo y, por lo tanto, se tiende a no hablar de ello. A este difícil momento se suma una falta de escucha del dolor y de apoyo por parte de las personas de su entorno. No hay un significante universal para esta pérdida, ni tampoco un ritual específico que seguir para expresar el duelo. Es por esto que la mayoría de las personas sufren en silencio, como si fuera un secreto, y esto les hace más difícil afrontar la situación.

La realidad del duelo perinatal es que desencadena un sufrimiento psicológico, que puede complicarse por distintas razones, principalmente porque el hecho de vivir la muerte de un hijo es una experiencia devastadora. Otra razón es la falta de reconocimiento y apoyo social, que acompañe el sufrimiento de los padres y madres. Por lo tanto, es muy importante visibilizar y normalizar el duelo perinatal y situarlo a nivel de otros duelos. Aprendamos a acompañar a las familias que lo sufren. En Vida y pérdida nos ocupamos de ello.

Algunos recursos de ayuda:

Foros:

Algunos libros:

  • Pellizcos al alma. Raquel Sánchez de Benito. Editorial Círculo Rojo.

  • La cuna vacía. Ángeles Claramunt y cols. La Esfera de los libros.

  • Para Luna, de mamá. Escritos de amor y muerte. Cheli Blasco. Publicado de forma independiente.

  • Morir cuando la vida empieza. Conocer y despedir al hijo al mismo tiempo. López García, y cols. Editorial Círculo Rojo.

Película:

  • Fragmentos de mujer.