¿Cómo podemos sentirnos acompañados en el duelo?
En estos días en los que empezamos un otoño complejo, pensamos en la importancia de la cercanía de las personas que nos quieren y queremos. Arrastramos una temporada difícil de vulnerabilidad en nuestra rutina y en la salud, especialmente en nuestros mayores y en la falta de contacto físico, cercanía y abrazos de nuestros seres queridos. Echamos de menos saludarnos sin tocarnos, no besarnos o abrazarnos. Esta época que vivimos nos afecta en muchos aspectos y uno de ellos, es nuestra forma de relacionarnos con nuestro entorno más cercano: nuestra familia y amigos o, como denominan muchas personas con las que compartimos camino, nuestra familia de vida.
Todo esto es esencial en el duelo. Tenemos necesidad de sentir la presencia de los demás sin las barreras que la situación actual nos obliga, ya sea distancia, mascarilla, guantes o mamparas. Pensamos en las personas que están afrontando una pérdida reciente porque ante tanto dolor, el acompañamiento y la cercanía de los que nos quieren son muy importantes y el abrazo se convierte en un refugio de descanso y comprensión. Sabemos que el duelo es un proceso íntimo que se vive acompañado, en sociedad. En esta vivencia coexisten lo personal y lo social, siendo esto último de vital importancia por el reconocimiento y la comprensión desde el entorno de lo que nos acontece. Necesitamos sentirnos acompañados y apoyados en nuestro dolor.
La sociedad actual no está preparada para acompañar en el dolor. Estamos abiertos a lo agradable, lo divertido porque nos resulta fácil experimentarlo y, por el contrario, como el dolor nos incomoda, nos posicionamos más cerrados ante él. Para una persona que está viviendo un proceso de duelo es muy necesario ser reconocido en su dolor, sin restarle importancia al intento de consuelo. Aunque no cabe duda de que la persona en duelo también necesita esa parte de continuidad que nos proporciona la vida que nos rodea, incluso como un espacio de descanso ante tanto dolor. El dolor y el consuelo nos ayudan a integrar la pérdida de nuestro ser querido. El entorno, también nos ayuda a conectar con la vida que continúa, aunque en muchas ocasiones no tengamos ganas.
Para ayudarnos en nuestro duelo, es importante que demos “pistas” a los que tenemos cerca de cómo pueden acompañarnos para sentirnos comprendidos y aceptados en nuestro dolor: compartir qué es lo que necesitamos de ellos en los diferentes momentos que atravesamos. Tener presente esto hacia los otros, nos ayuda a estar atentos a nuestras propias necesidades y abiertos a los demás a la vez que nos posiciona en una actitud activa, aprendiendo a vivir de nuevo cada día. Contrariamente a esto, es habitual encontrar personas en duelo que no se sienten comprendidos ni consolados en su dolor. Esto lo que hace es que nos neguemos a comunicar a los demás lo que nos ayuda, quedándonos en la incomprensión y la falta de tacto de los allegados.
En este aspecto, en una de las últimas reuniones que vivimos con uno de los grupos de Camino Adelante , una de las participantes compartió con nosotros un concepto que había leído y que había resultado muy enriquecedor. Se trata de lo que el psicólogo Rafael Santandreu denomina el Collage de la amistad , que consiste en confeccionar un gran mural con nuestras amistades en el que vamos dibujando lo que cada amigo o familiar posee y que nos enriquece o aporta en nuestra relación; es decir, qué necesidades cubre en nosotros su forma de ser.
Lo que viene a decir la visualización de nuestros seres queridos ante este mural es que no podemos pedir a todos por igual lo que necesitamos. Esta reflexión nos invita a aceptar a cada uno como es y, en vez de pedir a todos de forma global, lo hacemos desde lo que cada uno es y sabe darnos. Santandreu propone que nos fijemos en aquello que cada amigo puede dar, y desde ahí pedirles en vez de decepcionarnos por lo que no pueden dar. Sería como acoger el conjunto de lo que todos nos dan, con el fin de aliviar nuestros diferentes momentos en el duelo. Podremos hacer nuestro collage en el que cada uno nos ayuda como puede: algunos serán expertos en distraernos y proponernos planes; otros nos ayudarán a dar salida al dolor y acogerán nuestras lágrimas; otros, que tal vez nunca nos hayan visto llorar, se acordarán de aquellas fechas dolorosas para nosotros y nos mandarán un mensaje; otros podrán compartir nuestros recuerdos y participar de ellos; mientras que, otros podrán ayudarnos con cosas prácticas como puede ser hacernos la comida un día que no tenemos fuerzas para ello o incluso, si se lo pedimos, ayudarnos a recoger las cosas de nuestro familiar fallecido. Todo será valioso.
En muchas ocasiones, los que nos acompañan no saben cómo apoyarnos. En vez de esperar y sentir que no nos dan lo que necesitamos, proponemos el collage de la amistad dibujando lo que puede ofrecernos cada uno de los que nos rodean. Esto ayuda a que nos abramos en nuestro duelo a los que queremos y sentirnos abrazados por los que nos quieren.