Cultura y tradición ante la muerte

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La muerte es un hecho inequívoco de la vida. No existe la una sin la otra y nos afecta a todos. Ya sea con la muerte de un abuelo, de nuestro hermano, de una tía muy querida o de un amigo íntimo que ha fallecido en un accidente de tráfico. Para todos nosotros existirán momentos dolorosos en los que inevitablemente la muerte se hace presente y vemos partir a nuestros seres queridos. A veces con un proceso natural con cierto tiempo para hacernos a la idea y, otras contra natura, de forma repentina o demasiado pronto.

En la sociedad actual, la muerte no está considerada: la negamos, no hablamos de ella y rechazamos su realidad. La muerte forma parte de la vida y ésta es la mayor certeza desde que nacemos. Sin embargo, cuando la muerte se hace presente, además de sentir un gran dolor por los que dejan de estar físicamente a nuestro lado, sentimos incertidumbre alrededor de la vida, de nuestro futuro y, a veces, miedo. El misterio de no conocer lo que hay detrás de la muerte, nos hace tomar conciencia de nuestra existencia, de la de las personas que amamos y del sentido de la vida.

Cuando un ser querido muere, la fecha en que se produce este hecho queda grabada en nuestra memoria. Y así como ésta es más que significativa, también lo son otras muchas que se tienen en relación a todo lo vivido con nuestro ser querido.

En otro Blog hablamos sobre lo especial que como fecha tenía el verano para muchos. Ahora, y muy especialmente en nuestra cultura a nivel social y familiar, están la Navidad y el día de todos los Santos o Día de Difuntos, según los diferentes países. En España, la celebración de esta fiesta viene de la religión católica que conmemora el recuerdo llevando flores durante todo el día al cementerio y se hacen dulces especiales como los huesos de santo o los buñuelos de viento. También hay misas y en algunas catedrales sacan las reliquias de sus santos. Estas tradiciones han ayudado a las diferentes generaciones a dar un espacio a la muerte y al dolor.

En otros países de Sudamérica, y por la influencia hispana, se fusionaron la connotación religiosa junto con la indígena. En México se celebra este día en el que se honra, festeja con comida, juega, baila y convive con la muerte. Se suele poner un altar con la foto de su difunto y muchas otras cosas que se cree que usará el muerto cuando visite. Hay un contraste grande entre este festejo en México y en España, pero el sentimiento es el mismo en cuanto al fin: recordar y homenajear a los seres queridos que ya no están con nosotros.

Otra celebración que procede del mundo sajón es la que se forjó en Norteamérica. Posteriormente, se ha ido extendiendo a todo el continente europeo y es el conocido Halloween. En Alemania, siguiendo la religión evangélica, celebran el domingo de muertos dentro de lo que denominan los Días de Silencio.

En definitiva, es un día importante universalmente muy unido a la cultura, tradición y religión, cuyo objetivo es el de honrar el recuerdo de los seres queridos que murieron.

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Estos días se hacen muy especiales y dolorosos cuando estamos en duelo, a lo largo de los primeros años tras la pérdida. A medida que vivimos estas fechas y nos ayudamos de pequeños rituales como poner flores, encender una vela o hacer significativo este momento, podremos vivirlos como menos dolorosos. Jamás olvidaremos a nuestro ser querido y conseguiremos recordarle sin dolor cuando lleguemos a integrarle en nuestra vida, de esta otra manera

Sabemos que este año, muchas personas han vivido muertes precipitadas, inesperadas, incluso varias muertes debido a la pandemia por la Covid-19 y el dolor está muy presente. Posiblemente el día 1 de noviembre sea difícil, así como otras fechas significativas que estén sucediendo. Estos días nos producen un malestar que venimos anticipando hasta uno o dos meses antes. En el día del recuerdo nos envolverá el dolor y tras vivir esa fecha, el malestar se irá reduciendo.

¿Qué hacer con estos días? Por la experiencia sabemos que no se trata de “pasar el día rápido”, ni de “mejor ni salgo a la calle para no ver a nadie”, ni “me voy a trabajar y volveré a la noche”, ni “que ni me lo recuerden ”, ni“ estar ocupado para distraerme todo el tiempo y no pensar ”… Esta es una posibilidad natural y ante el intento por protegernos, podemos optar por ella, sabiendo que el dolor nos acompaña donde estemos y que puede abrumarnos cuando menos lo esperamos. También podemos escapar lejos, crear un pequeño cascarón que nos aísle de todo lo que nos rodea, teniendo en cuenta que mañana volverán otras fechas difíciles y será otro momento para hacerlas frente.

Tal vez, una opción intermedia puede ser darnos un determinado momento para el dolor, en el que “encontrarnos” con los recuerdos, con nuestra vivencia y, así permitirnos integrar a nuestro ser querido en el espacio y tiempo de ese día. En nuestra parte más individual e íntima, poco a poco, encontraremos otro significado para su recuerdo.

Cada uno tendrá su especial manera de vivir estos días: habrá quien haga una ceremonia religiosa o quien encontrará cobijo en reunirse con un grupo de amigos íntimos que también echan de menos a nuestro ser querido. Tanto en uno como en otro acto, puede ayudar el sentirse acompañado y compartir el recuerdo es gratificante para todos.

Hay personas que han encontrado una manera de ayudarse en el recuerdo ayudando a otras personas. En Navidad, una fecha más que significativa en cuanto a la solidaridad, son unos días muy propicios en donde podemos ayudar a otros y así transformar el dolor en beneficio de los demás. Dar nuestro tiempo y dedicación en un comedor social ayuda a sentirnos útiles y es otra manera de homenajear a nuestro ser querido.

Estas fechas importantes propician momentos de un especial reencuentro con nuestro ser querido en los recuerdos en que visualizamos las vivencias, que algunas serán tristes, pero seguro que también habrá otras en que nos reiremos. Recordar es RE-VIVIR lo vivido. Por esto, recordar es fundamental para hacer presente, de esa otra manera, a nuestro ser querido. No dejemos escapar cada fecha especial para hacer presentes a las personas que forman un espacio tan importante y significativo en nuestra vida.

Respecto de esta cuestión, el próximo 29 de octubre el Equipo de Vida y pérdida participará en un encuentro con el título “Fechas significativas en el duelo: cómo vivirlas”. Esta conferencia es gratuita y se encuentra dentro del Ciclo de conferencias del proyecto Al final de la Vida. Podéis encontrar información en el enlace: https://www.alfinaldelavida.org/evento/fechas-significativas-en-el-duelo-como-vivirlas/