Encuentro de Verano 2026

Los que ya nos conocéis y sois asiduos de nuestro Blog, leeréis la entrada de este verano con poca sorpresa, ya que vamos a hablar de ese Encuentro en el que las familias de Vida y pérdida han ido generando una red de apoyo que se refuerza en cada etapa estival. Este año este encuentro se ha realizado el pasado 13 de junio, y como novedad de este año, se han incorporado tres madres del Grupo Familias con Alas de la Asociación NUPA al que acompañamos durante el curso 2025/2026 y que venían de Zaragoza, Huesca o Las Palmas de Gran Canaria.

En esta ocasión nos encontramos en Crecer en la pérdida, proyecto de duelo con el que también colaboramos, en una sala unificada para todas las familias en donde hicimos todas las actividades. Desde aquí, nuestro agradecimiento más profundo para su directora, Ana que nos facilitó el espacio para reforzar esta red y lograr ese tiempo especial para las familias que les acerca a sus hijos de esa otra manera que, en el vivir diario, no se consigue.

Iniciamos el día con el reencuentro anual que tantos abrazos recoge para tomar asiento y encender nuestra vela que la aportaban las madres de Familias con Alas. Empezamos la mañana con una actividad de Arteterapia que tiene que ver con la escritura, el dibujo y la toma de conciencia para identificar, primero, y diferenciar, después, qué es lo que está bajo nuestro control y qué no aplicado al recorrido del duelo. Tras el trabajo de reflexión individual, cada participante iba compartiendo el aprendizaje al grupo. En la reflexión final de esta actividad concluimos que su recorrido por el duelo lleva consigo aceptar los cambios, identificar el lugar en donde ponemos a nuestros hijos para subirse a la VIDA y compartir el AMOR que nos da el sentido hacia los demás.

Seguidamente, se abrió un tiempo para desgranar la actividad de Vida y pérdida en este curso 2025/26 y seguir con la exposición sobre lo recorrido por cada grupo. Se hizo un resumen de los talleres liderados por Blanca del grupo Bandada, se plantearon ideas para el próximo curso y se invitó a la participación de todos los grupos con propuestas de actividades para ampliar la red de apoyo entre todos los grupos.  

Llegó la comida entre todas las familias generándose ese momento de esparcimiento y complicidad compartiendo detalles de la vida de cada uno. Las madres de Familias con Alas pudieron sentir la cercanía del resto de familias a las que conocían por primera vez. 

Finalmente, pasamos a la tarde con la actividad de Mi imagen en calma y se fue transformando en un homenaje. Las familias trajeron una fotografía que, previo al Encuentro, habían seleccionado para compartir y que reflejara un lugar de mayor paz y calma en la conexión con los hijos.

Al finalizar, cada uno se llevó un jarrón de mensajes, escritos por sus compañeros durante el día con palabras de ánimo y conexión, que durante el verano podrán leer y extender la conexión que da el apoyo mutuo.

Añadimos a este Blog los testimonios de Chus (madre de Izarbe, del Grupo Familias con Alas de Nupa) y Carmelo (pare de Mauro, del Grupo Bandada de Vida y pérdida) a quienes reiteramos nuestra gratitud por su confianza y entrega a este proyecto de acompañar en el duelo a todas las familias que lo necesitan.

“Hay encuentros que nos recuerdan que, aunque el duelo es profundamente personal y cada uno lo vive de una manera única y diferente, cuando se convierte en un camino compartido adquiere una enorme capacidad sanadora. El pasado 13 de junio las integrantes de Familias con Alas de NUPA participamos en el Encuentro de Verano de los grupos de duelo de Vida y Pérdida. Para nosotras era la primera vez que, en una actividad presencial de este tipo, compartíamos experiencias con tantas personas. Encontrarnos en un espacio lleno de rostros desconocidos y sentirnos, desde el primer momento, tan bien acogidas, con tanto en común, poder escuchar, compartir y conectar con las experiencias de tantas personas diferentes, resultó una vivencia profundamente enriquecedora.

En este encuentro compartimos como cada grupo, mes a mes, hemos trabajado para encontrar un lugar mejor para nuestro dolor, un lugar donde poder transformar la ausencia en presencia, y donde el amor hacia nuestros queridos hijos e hijas siga teniendo un espacio en nuestras vidas.

A través de los símbolos, de los recuerdos y de cada palabra compartida, los mantenemos junto a nosotros. Nombrarlos, recordar el tiempo disfrutado junto a ellos y ellas, traerlos a nuestros encuentros, nos ayuda a integrarlos de una manera sana y bonita en nuestro día a día, entendiendo que el duelo no consiste en superar nada, sino en aprender a vivir llevando su recuerdo de una forma diferente.

Además de compartir todo lo trabajado en cada grupo a lo largo del curso, también aportamos al encuentro las imágenes que cada participante trajo consigo. Imágenes que evocan nuestra calma, refugio y esperanza. Fue un ejercicio sencillo y, al mismo tiempo, profundamente significativo, que nos dejó valiosas ideas sobre cómo cuidarnos y afrontar el verano de la mejor manera posible, llevando con nosotros aquello que nos aporta serenidad y conexión.

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que formaron parte de este encuentro. Gracias por abrirnos las puertas de vuestra intimidad, por compartir experiencias tan personales y tan profundas, por atreveros a poner palabras a vuestro dolor y también a vuestro amor. Cada historia compartida nos permite tener más presentes a nuestros hijos e hijas, y nos enseña que no existe una única forma de transitar el duelo, y que todas son válidas.

La manera en que cada uno vive su pérdida se convierte también en una ayuda para los demás. Escuchar cómo otras personas han encontrado pequeños gestos, símbolos o maneras de seguir adelante nos aporta nuevas perspectivas y herramientas para recorrer nuestro propio camino

Sabemos que abrirse y compartir el dolor, propio y ajeno, no es sencillo. Requiere valentía y generosidad. Pero una vez más hemos comprobado que hacerlo nos recompensa, porque transforma el sufrimiento en experiencia compartida, el aislamiento en compañía y la tristeza en un espacio de comprensión y aprendizaje mutuo.

Gracias por cada recuerdo, cada lágrima, cada sonrisa y cada silencio compartido. Gracias también por cada abrazo, por cada gesto de cariño y por cada mirada y sentimiento de comprensión que nos hicieron sentir: “yo he estado ahí, yo también entiendo ese dolor”. Gracias por permitirnos caminar juntos y por recordarnos que, aunque la ausencia duela, el amor permanece y sigue encontrando maneras de estar presente en nuestras vidas.” Chus.

“Estoy convencido de que Araceli, Belén (y posiblemente María que siempre está dispuesta a ayudar) tendrán hoy un soberano derrengo tras la habitual paliza para que todo fuese rodado y la felicidad de lo vivido ayer junto a las tres madres de NUPA.

Los demás creo que salimos igual de felices y menos derrengados que otras veces. Las madres de "Familias con Alas" contentas de encontrar una familia numerosa con la que compartir amor, sentimientos, dolor y experiencias. Y nosotros, más que contentos de haberlas acogido.

Y como siempre, nuestros ángeles del cielo muy presentes y nuestros psicoángeles terrenales creando el ambiente y la complicidad para abrir el corazón a los demás.

Otro gran encuentro!!!” Carmelo